Un sombrero cargado de nieve – II

Durante el viaje había descubierto que existían dos tipos diferentes y antagónicos que andaban por el mundo: los turistas, que iban con el tiempo contado a lugares conocidos, cómodos y atestados de forasteros como ellos; y los viajeros, que deambulaban pausadamente y preferían los sitios no hollados por sus adversarios, es decir, por los turistas. Pero los viajeros, en su búsqueda de lugares ignotos para el gran público, abrían el camino por el que después llegaban los turistas a los que despreciaban. El sino de los paraísos era ser paraísos perdidos.

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